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Construyendo un mejor futuro y despertando heroes en el corazón de comunidades: Techo y Techo para Aprender están ahí

Techo y Techo para Aprender (Spanish)

by Annie Merkley from Santiago, Chile

 

Un parpadeo. Una chispa. Así es cómo comienzan los movimientos. Tres estudiantes universitarios y un sacerdote jesuita se pusieron en camino para ayudar a una comunidad de escasos recursos en el sur de Chile hace más de 20 años. Fueron a ayudar a construir viviendas provisionales por ellos sin casas. Después de este proyecto inicial, los estudiantes y el sacerdote Felipe Berríos se dieron cuenta de la abrumadora necesidad de refugio en su país.

Así nace Techo, una organización sin fines de lucro qué está presente en 19 países a lo largo de América Latina y el Caribe. De cuatro personas que querían echar una mano en una comunidad en 1997, Techo hoy en día ha contado más de un millón de voluntarios y ha construido más de cien mil casas. El principal objetivo de Techo es combatir la pobreza y la exclusión a través de la construcción de ciudades justas y sostenibles y, en el fondo, la esperanza es erradicar la pobreza por completo.

135427voluntarios para techo construyendo una vivienda de transición (mediagua)TechoLas personas en zonas vulnerables querían mejorar su entorno, pero no tenían los fondos ni los conocimientos para construir y cambiar la infraestructura. Techo intervino como catalizador, empoderando a las comunidades y entregándoles las herramientas necesarias para asumir valientes roles de liderazgo. Techo también moviliza a jóvenes voluntarios de fuera de los barrios marginales y campamentos para que recojan martillos y ayuden a construir viviendas más inclusivas desde la base.

Techo para Chile ha expandido su programa con la finalidad de asegurar que cada niño tenga un espacio seguro para aprender y jugar. Techo para Aprender, como idea, nació en 2017. Actualmente el programa está capacitando a las mujeres de estas mismas comunidades como coordinadoras y maestras. Se trata de ofrecer una educación gratuita y de calidad en zonas de extrema necesidad, donde el acceso a una educación es crucial para abrir oportunidades que los jóvenes de estas zonas marginadas no recibirían de otra manera.

Recientemente, en un soleado día de invierno en la sede de Techo en San Joaquín, (un municipio del Gran Santiago) Chile, tuve la oportunidad de sentarme con un par de miembros del equipo de Techo: Catalina Fuenzalida, de 28 años, jefa de Techo para Aprender, y Constanza Parraguez, de 30, directora de programas sociales. Ellas hablaron apasionadamente de su trabajo y de cómo surgieron Techo y Techo para Aprender.

Me cuentan que el sacerdote Felipe Barríos y los primeros estudiantes de la Universidad Católica en el año 1997 no tenían idea de que la magnitud de Techo sería la que es hoy en día. Después de ir a Curanilahue, un pueblo del sur de Chile para construir mediaguas (viviendas provisionales de madera de 3 x 6 metros), empezaron a buscar financiamiento y  lograron contactar al Hogar de Cristo. Hogar de Cristo es una organización sin fines de lucro grande y conocida en Chile, fundada en 1944, quienes donaron materiales para las mediaguas. La pobreza extrema era más grave de la que vemos ahora y había muchas familias sin refugio.

Parraguez agregó: "Además, en el invierno y en el sur de Chile que llueve muchísimo", dijo que la vida era muy complicada para las familias de estos campamentos durante los meses más fríos.

135430Una maestra voluntaria de Techo para Aprender con los estudiantesTecho para AprenderLuego de la donación de materiales del Hogar de Cristo, empezaron a llegar donaciones personales, las cuales en conjunto con fondos de empresas como Banco Santander quienes han estado apoyando las iniciativas de Techo durante años. Ahora también están apoyando a Techo para Aprender.

Cuando le pregunté cómo Techo ha tenido tanto éxito a lo largo de los años, Fuenzalida me dijo que una de las claves era la presencia duradera que tiene la organización sin fines de lucro. Ella dijo, “los voluntarios y los voluntarios que asisten de manera sistemática y periódica a la comunidad. Como no es como voy una vez y después desaparezco sino que hay un trabajo constante con los dirigentes de los campamentos. Que lo que buscan es fortalecer la organización comunitaria [desde dentro] y desde una participación activa. Tampoco es solo por proyecto. Estamos juntos en este camino. Para lograr la vivienda definitiva y más, que siempre este objetivo inicial. Sabemos que ese camino se demora,” dijo que Techo está en esto a largo plazo, no sólo por una solución rápida.

Se notaba que Fuenzalida sentía hasta la médula lo que decía, asintiendo con la cabeza mientras hablaba, sus manos expresivas se extendían en el aire y transmitían la sensación de que Techo está logrando hacer cambios reales, y de que está aquí para quedarse.

El plan de ataque de Techo es mucho más que tapar el sol con un dedo. Está al frente de la lucha para acabar con la pobreza.  Al instalarse y permanecer en las comunidades a lo largo del tiempo, ha logrado una transición de la propia organización, de la vivienda de transición, a la construcción casas permanentes, a los programas de alcance social. El programa va cambiando y creciendo a medida que avanza.

Parraguez reveló que Techo tiene varias áreas y una de ellas es un área de la dirección de programas sociales, donde se incluyen proyectos de mejoramiento de infraestructura, reciclaje, educación y capacitación. "Ya tenemos cinco programas en funcionamiento y uno de ellos es Techo para Aprender," señala entusiasmada Parraguez.

Fuenzalida comentó que el enfoque de Techo en otros países se centra más en la construcción que en la educación (aunque existen programas de capacitación y educación en otros países). Techo para Aprender, por el momento, sólo está en Chile, “Techo nace acá en Chile. Entonces también estamos en otro nivel de avance y viendo la problemática no sólo desde la casa sino desde algo más integral desde la organización,” ella dijo.

Otros países son bienvenidos a copiar el modelo de Techo para Aprender, explicó Parraguez, pero en el fondo, cada uno de los países que participan en Techo tiene la responsabilidad de tomar sus propias decisiones.

135431Centro comunitario de Techo para AprenderTecho para AprenderTecho para Aprender se centra en la formación de mujeres líderes en la comunidad y se inició en cuatro comunidades de escasos recursos en la Región Metropolitana de Santiago. Ahora se ha extendido hacia el sur, en las regiones de Los Lagos y Los  Ríos. Techo ya tenía oficinas en muchas de estas localidades para que sus líderes comunitarios se reunieran y hablaran sobre sus proyectos. Si estas instalaciones eran aptas para las clases, Techo para Aprender organizaba sus clases directamente en estos espacios.  Si en cambio no había lugares apropiadas, ha comenzado a construir nuevos centros comunitarios. Estos centros son dirigidos por mujeres—otro logro importante considerando que en muchos sentidos Chile sigue siendo una sociedad patriarcal.

En estos centros se desarrollan iniciativas positivas, como por ejemplo, la capacitación de vecinas para estar a cargo de los programas educativos, en donde además, los profesores de escuelas secundarias y universidades locales vienen a ofrecerse como voluntarios para entregar su experiencia en pedagogía. Por otro lado, los niños de entre 4 y 16 años de edad, se reúnen para asistir a clases y actividades por lo menos dos veces a la semana. Fuenzalida indica que están trabajando para aumentar las clases después de la escuela y también sumar más programas los días sábados.

El amor de Fuenzalida por el proyecto era palpable, irradiaba de ella cuando hablaba.

Ella agregó que Techo para Aprender está haciendo lo que hace, “porque vemos que las comunidades hay pocos espacios para la infancia. En general los niños no tienen lugares, la sede social es muy para adultos. Las plazas son espacios más peligrosos cuando cae la noche y las casas tampoco son apropiadas ni cuentan con lugares de estudio, no son adecuados en su mayoría ya sea por [falta de] luz o por escritorio por espacio hacinamiento etcétera. La idea es contar con un espacio para los niños un espacio en donde ellos sean los protagonistas.”

Cuando le pregunté quiénes son los héroes de Techo para Aprender, Fuenzalida fue enfática; dijo que “la respuesta es fácil,” que “sin duda” serían las coordinadoras de las comunidades, los que están en primera línea, las dirigentas y gestoras.

135433Profesores voluntarios de Techo para Aprender con los estudiantesTecho para Aprender Fuenzalida, aunque también señala que los voluntarios de fuera de los campamientos son actores clave y facilitadores, y que Techo para Aprender no podría sostenerse sin ellos. “Pero los héroes, los héroes reales que necesitamos, son los que están en la comunidad… las historias son las que llevan los programas educativos, y nos hemos dado cuenta sin gestoras motiva el proyecto muere. Pero si es que tenemos una persona una vecina o dos o tres ojalá que estén interesadas en desarrollar programas educativos de manera gratuita ¡con eso, se Gana!”

Con la mano en el pecho como gesto de gratitud, Parraguez dijo inequívocamente, "¡Sí! Para mí, en términos de la institución en general [Techo], son las familias en el fondo, no logras hacer nada en una comunidad, si las familias no tienen las ganas de que esas cosas pasen. Entonces desde ahí son ellos los que generan todo lo que viene después - no pasa que uno va generando oportunidades vaciando herramientas generando a la distancia. Pero la motivación y las ganas si no viene de ellos nada funciona.”

Desde 1997, Techo ha abierto puertas, derribado barreras e influenciado a personas en sus propias comunidades para que encuentren sus voces y se conviertan en activistas. El proyecto y sus humildes comienzos tuvieron un sorprendente efecto dominó. El deseo contagioso de provocar los corazones heroicos de los coordinadores comprometidos en las comunidades de escasos recursos explotó como una bomba; gracias a los ardientes voluntarios, Techo, sus contrapartes, y Techo para Aprender.

La inspiración es infecciosa. Al final de la entrevista me conmovió tanto que ofrecí mi ayuda como profesora profesional de inglés. Fuenzalida me dijo con una sonrisa sincera: "Siempre necesitamos más voluntarios".

 

https://www.techo.org/techo/

https://www.techo.org/chile/pagina-de-inicio/

https://us.techo.org/

 

*Si usted también siente la necesidad de ayudar a hacer cambios en su comunidad, busque ser voluntario en cualquier disciplina, y si hay un Techo cerca de usted, póngase en contacto con ellos y vea cómo puede ayudar en esta extraordinaria organización.

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Last edited 9/9/2019 7:04:46 PM

The beliefs, viewpoints and opinions expressed in this hero submission on the website are those of the author and do not necessarily reflect the beliefs, viewpoints and opinions of The MY HERO Project and its staff.
 

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Annie Merkley is a freelance journalist and English teacher from the U.S.A. living in Santiago, Chile